Este libro hace tiempo que ronda entre mis manos y, entre unas cosas y otras, no he encontrado el momento de dedicarle la atención que requería hasta ahora, verano del 24. Ahora me arrepiento de no haber encontrado el momento antes, porque realmente me ha gustado mucho, y he descubierto a una mujer sorprendente (Madame Curie) a través de otra mujer sorprendente (Rosa Montero). Me quedo con ganas de saber más de ambas, así que ya le dedicaré más ratillos.
Es sorprendente cómo Madame Curie consigue hacerse el hueco que se merecía en una sociedad tan machista y donde encontró tantas trabas. Ojalá hubiera habido más mujeres así en la época que le hubieran ayudado a romper esa inercia en el que la ciencia era solo para hombres.
"Si consiguiera ser verdaderamente libre escribiendo, libre del yo consciente, de los mandatos heredados, de la supeditación a la mirada de los otros, de la propia ambición, del deseo de elevarme como un águila, de mis miedos y mis dudas y mis deudas y mis mezquindades, entonces lograría hasta el fondo de mi inconsciente y quizá pudiera escuchar por un instante la canción colectiva. Porque muy dentro de mí estamos todos. Sólo siendo absolutamente libre se puede bailar bien, se puede hacer bien el amor y se puede escribir bien. Actividades todas ellas importantísimas. Y entonces me preguntarás: ¿Estás siendo de verdad libre en este texto que ahora estás haciendo? Y yo te contesto: Pues no. Tampoco aquí, pero me esfuerzo."

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